miércoles, 1 de noviembre de 2017

El campeón de invierno

Quizás sea por el reflejo del estresante y vertiginoso mundo el que se vive en pleno siglo XXI, o quizás sea porque el ser humano busca siempre el camino corto o los atajos, no sé.
Quizás pueda ser también porque la gente no tiene a alguien que le guíe, o tal vez porque tiene un guía inadecuado.

El caso es que vivimos en una sociedad que tiende a empezar por el final, ¿por qué? Supongo que porque los finales, si son felices, son más apetecibles, más reconfortantes.
El problema, es que el final, generalmente, sin un buen principio y un entramado coherente, no será un buen final.

Ha llegado el invierno, modelos de planificación de la temporada o de la distribución de la intensidad del entrenamiento, hay muchos. Planificaciones clásicas, planificaciones en ATR, planificaciones con CIERTOS principios de la planificación inversa…gente que entrenará entre umbrales, otros de forma polarizada u otros que periodizarán ambas distribuciones.

Pero todas y cada una de ellas, respetan dos principios básicos, el descanso y la progresión en las cargas de entrenamiento, sea a través de la intensidad o el volumen.
Noviembre y diciembre, incluso octubre en los más atrevidos, son meses que nos permiten contemplar auténticos atentados contra los principios básicos. Sólo basta con echar un ojo a nuestros Strava, a nuestra piscina, a las carreras populares, al Washap, al Facebook… triatletas martilleando semanas más propias de un PRO en plena preparación del objetivo principal, sesiones dignas de subir al Instagram (por cierto, no tengo Instagram), rodajes ‘’lentos’’ que superan los ritmos que se llevarán en la media distancia en primavera y verano, preparaciones inversas sin sentido ninguno en triatletas que están muy lejos de tener las ‘’batallas’’ necesarias para ello. Mientras Eneko Llanos posa tomando el Sol en un banco con una bici de paseo. El mundo al revés, aunque ya habrá tiempo de hablar de ese mundo al revés.

Volvamos a lo básico, el machaquismo ya es agua pasada, subamos de uno en uno los escalones, hagamos que nuestra escalera llegue más lejos y más alto, las escaleras de los ‘’campeones de invierno’’ suben muy rápido, creándose un estado de falsa forma, que dura hasta abril, con suerte hasta mayo, y justo cuando empieza lo importante, se acaba, y te lleva al precipicio. Lesiones por sobreuso o por olvidar el gimnasio, sobreentrenamiento, ritmos que en febrero parecían fáciles se convierten en agónicos en primavera, abandonos en competiciones porque ya no hay fuerzas, frustración y decepción porque una vez más no se consiguen los objetivos, y un largo etcétera.




Sinceramente, la mayoría de la gente está en un punto en que no necesita ‘’machadas’’, el estímulo de baja intensidad y volumen, en invierno,  es aún necesario y muy efectivo. La casa que se empieza a construir por el tejado se caerá.


Disfrutemos, la temporada es larga, acaba en septiembre u octubre, volvamos a lo básico, los mejores artistas lo hacen, vuelven a lo esencial, a los conceptos básicos, y cuando los dominan, entonces sí, ponen la guinda en su camino a la excelencia.

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