Este fin de semana tocó la segunda visita a Bilbao, esta vez para conocer más a fondo a compañeros, calendario, sponsors, etc.
Dicen que si quieres ir rápido que vayas solo, y que si quieres ir lejos que vayas acompañado...yo creo que he conocido una manera de ir rápido y lejos.
Siempre he sido bastante individual, creo que, en parte, porque no he estado en los lugares adecuados. Sin embargo, desde que empecé en el triatlón, me preguntaba que pasaría si se mezclase el ambiente y el buen rollo del triatlón con la filosofía de los equipos ciclistas...y aquí está.
Los equipos en el triatlón, como en el ciclismo, creo que son necesarios, y es el mejor camino para que el triatlón se posicione en el lugar que merece.
Creo que ahora si, estoy mejor acompañado que nunca para seguir creciendo, tener a personas fantásticas volcadas con el proyecto y persiguiendo unos fines comunes es un arma muy poderosa, y contar con unos compañeras con una calidad humana y triatlética enorme, es otro empujón más.
Estoy seguro que la mezcla de las motivaciones personales con las grupales es altamente explosiva.
Tenemos la calidad y las ganas para ser el equipo más completo de España, no me cabe duda.
Por mi parte, la semana pasada fue la primera semana buena de entreno desde septiembre.
Un total de 14.500 metros de natación, 300km de bici y 65 de carrera a pie, con algunas sesiones con trabajo de alta intensidad.
Ahora toca aumentar progresivamente el trabajo de alta intensidad y los volúmenes de bici y carrera a pie, para llegar en condiciones aceptables al campeonato de España de Duatlón de Media Distancia.
Posteriormente tocará dar una vuelta de tuerca para llegar en buenas condiciones al Half de Sevilla y al Triatlón de Orihuela. Para finalmente, alcanzar mi máximo en el Campeonato de España de Media Distancia y en Zarautz.
Así pues, toca meterse en faena de nuevo. Más motivado y más confiado que nunca.
Se hace camino al andar compañeros.
Vivencias,momentos,opiniones, reflexiones...de un triatleta chatarrero............(ingeniero en ocasiones)
martes, 16 de enero de 2018
domingo, 19 de noviembre de 2017
Los sueños
Los sueños. ¿Qué son los sueños?
Los sueños son el motivo por el que a los soñadores se les
llama locos, inconscientes, temerarios. Son la razón por la que sacrifican
cosas que otros jamás sacrificarían, por la que abandonan lugares, gente y trabajos, por
la que caen en una obsesión que les hace llevar una conducta que roza el
egoísmo.
Los sueños no se escogen, ellos se encargan de escogerte a
ti. Los sueños se ven, es verdad, se ven en los ojos de los soñadores.
He visto ese brillo en los ojos en muchas ocasiones, lo he
visto en los grandes deportistas, en el currante que me encuentro en la piscina
o corriendo a las 8 de la mañana y en todas las salidas de una carrera, lo he
visto en personas con dificultades que luchan por salir de ellas, en el
universitario en su ansiada escalada hacia el éxito laboral y en los adultos
ambiciosos de poder. Pero sobre todo, en los niños, los niños son los más y
mejores soñadores, y creo, que los más felices, no sé si será coincidencia.
Creo que todos tenemos o hemos tenido sueños, y creo que
nunca deberíamos dejar de creer en ellos. Los sueños son, sin duda, los que
mantienen ilusión en la vida de las personas y los que, a veces, hacen que tengan sentido muchas cosas de ella.
Maldeciré el día en el que deje de perseguir mis sueños, aunque los sueños no siempre se cumplan, es más, creo que muy muy poca gente es capaz de cumplir su verdadero sueño. Ese sueño que te quita el sueño y te hace soñar despierto, el que te susurra al oído y el que martillea tu cabeza todos los días, ese sueño es improbable que se cumpla, es cierto, pero quizás lo bonito sea simplemente eso, perseguirlo y soñar con él.
Cuando subo puertos a menudo me desconecto del alrededor,
me transporto a un lugar entre Orio y Getaria, me veo subiendo Aia y el camping
entre los pasillos humanos. Cuando corro por las pistas por las que entreno, a
menudo temprano, sólo oigo mis pisadas y me respiración, y vuelvo a verme en el
malecón ``humano´´ de ese pueblo, me imagino recorriendo sus calles rebosadas
de gente y entrando en meta emocionado.
A veces, cuando intento dormirme, retumba en mi cabeza el
nombre de un pequeño pueblo de los Alpes, y cuando cierro los ojos, su lago, el Izoard y la grandeza de la leyenda de ese lugar se me aparecen.
Soñar es gratis, y no deberíamos dejar nunca de hacerlo ni
de perseguir los sueños, sino, tarde o temprano, nos arrepentiremos.
miércoles, 1 de noviembre de 2017
El campeón de invierno
Quizás sea por el reflejo del
estresante y vertiginoso mundo el que se vive en pleno siglo XXI, o quizás sea
porque el ser humano busca siempre el camino corto o los atajos, no sé.
Quizás pueda ser también porque
la gente no tiene a alguien que le guíe, o tal vez porque tiene un guía
inadecuado.
El caso es que vivimos en una
sociedad que tiende a empezar por el final, ¿por qué? Supongo que porque los
finales, si son felices, son más apetecibles, más reconfortantes.
El problema, es que el final,
generalmente, sin un buen principio y un entramado coherente, no será un buen
final.
Ha llegado el invierno, modelos
de planificación de la temporada o de la distribución de la intensidad del
entrenamiento, hay muchos. Planificaciones clásicas, planificaciones en ATR,
planificaciones con CIERTOS principios de la planificación inversa…gente que
entrenará entre umbrales, otros de forma polarizada u otros que periodizarán ambas
distribuciones.
Pero todas y cada una de ellas,
respetan dos principios básicos, el descanso y la progresión en las cargas de
entrenamiento, sea a través de la intensidad o el volumen.
Noviembre y diciembre, incluso
octubre en los más atrevidos, son meses que nos permiten contemplar auténticos
atentados contra los principios básicos. Sólo basta con echar un ojo a nuestros Strava,
a nuestra piscina, a las carreras populares, al Washap, al Facebook… triatletas
martilleando semanas más propias de un PRO en plena preparación del objetivo
principal, sesiones dignas de subir al Instagram (por cierto, no tengo
Instagram), rodajes ‘’lentos’’ que superan los ritmos que se llevarán en la
media distancia en primavera y verano, preparaciones inversas sin sentido
ninguno en triatletas que están muy lejos de tener las ‘’batallas’’ necesarias
para ello. Mientras Eneko Llanos posa tomando el Sol en un banco con una bici
de paseo. El mundo al revés, aunque ya habrá tiempo de hablar de ese mundo al
revés.
Volvamos a lo básico, el machaquismo
ya es agua pasada, subamos de uno en uno los escalones, hagamos que nuestra escalera
llegue más lejos y más alto, las escaleras de los ‘’campeones de invierno’’
suben muy rápido, creándose un estado de falsa forma, que dura hasta abril, con
suerte hasta mayo, y justo cuando empieza lo importante, se acaba, y te lleva
al precipicio. Lesiones por sobreuso o por olvidar el gimnasio,
sobreentrenamiento, ritmos que en febrero parecían fáciles se convierten en
agónicos en primavera, abandonos en competiciones porque ya no hay fuerzas, frustración
y decepción porque una vez más no se consiguen los objetivos, y un largo
etcétera.
Sinceramente, la mayoría de la gente está en un punto en que no necesita ‘’machadas’’, el estímulo de baja intensidad y volumen, en invierno, es aún necesario y muy efectivo. La casa que se empieza a construir por el tejado se caerá.
Disfrutemos, la temporada es
larga, acaba en septiembre u octubre, volvamos a lo básico, los mejores
artistas lo hacen, vuelven a lo esencial, a los conceptos básicos, y cuando los
dominan, entonces sí, ponen la guinda en su camino a la excelencia.
lunes, 30 de octubre de 2017
Año nuevo
Se acerca el 1 de Noviembre. Llevo empezando las pretemporadas en esta fecha desde que hice mi primera temporada de ciclismo, allá por el 2011.
Para muchos de nosotros la vida ya no se mide en años astronómicos, se mide en temporadas, el año acaba con la última carrera y empieza con el inicio de la pretemporada.
El período de transición entre temporadas suelen ser sólo días vacíos en los que la cabeza va a mil por hora, menos mal que comerse la cabeza no engorda. ``¿Qué hice bien? ¿Qué hice mal? ¿Tanto sacrificio merece la pena? ¿Qué deparará el próximo año? ¿Y si no supero el último año? Me siento cansado, supongo, que de no hacer nada, ¿y me tengo que poner a entrenar ya?''
A menudo en estos días me acuerdo de la gente y de los momentos que me dejé en el camino, lamentablemente alguien determinó que los días tuviesen tan sólo 24 horas. A veces pienso que si los días tuviesen 30h las personas se ahorrarían tener que tomar decisiones incómodas.
También me inquieta el vacío que deja el triatlón en mi vida cuando descanso, ``y si algún día dejo de hacer esto, ¿con qué ocupo su lugar?´´
Pero justo en el instante en el que las preguntas me acorralan, llega el 1 de noviembre, me pongo las zapatillas, y vuelta a empezar.
Empieza la historia de todos los años, de noviembre a enero es la introducción de la película, hay dudas de si será buena o no, de si de verdad enganchará. De enero hasta la primera carrera, en marzo o abril, me empieza a enganchar, las dudas y preguntas desaparecen. De ahí hasta septiembre soy un autómata disfrutando como un enano del desarrollo de la película. A partir de septiembre trato de alargar la película lo máximo posible a pesar de que sé cómo y dónde va a acabar realmente.
Y siempre estoy convencido de que no puede haber película mejor para mi, de que tan sólo necesito esto. Entrenar y aprender sobre entrenamiento, mejorar, competir, viajar, conocer carreras, lugares, aficiones, vivir momentos indescriptibles y conocer personas increíbles con las que compartir todo esto.
Así que estoy listo para entrar en mi sala de cine, seguro que en cuanto me de cuenta estoy con el neopreno puesto en el primer triatlón del año.
Dicen, que a veces, hay que hacer lo que se siente, y no lo que se piensa.
Para muchos de nosotros la vida ya no se mide en años astronómicos, se mide en temporadas, el año acaba con la última carrera y empieza con el inicio de la pretemporada.
El período de transición entre temporadas suelen ser sólo días vacíos en los que la cabeza va a mil por hora, menos mal que comerse la cabeza no engorda. ``¿Qué hice bien? ¿Qué hice mal? ¿Tanto sacrificio merece la pena? ¿Qué deparará el próximo año? ¿Y si no supero el último año? Me siento cansado, supongo, que de no hacer nada, ¿y me tengo que poner a entrenar ya?''
A menudo en estos días me acuerdo de la gente y de los momentos que me dejé en el camino, lamentablemente alguien determinó que los días tuviesen tan sólo 24 horas. A veces pienso que si los días tuviesen 30h las personas se ahorrarían tener que tomar decisiones incómodas.
También me inquieta el vacío que deja el triatlón en mi vida cuando descanso, ``y si algún día dejo de hacer esto, ¿con qué ocupo su lugar?´´
Pero justo en el instante en el que las preguntas me acorralan, llega el 1 de noviembre, me pongo las zapatillas, y vuelta a empezar.
Empieza la historia de todos los años, de noviembre a enero es la introducción de la película, hay dudas de si será buena o no, de si de verdad enganchará. De enero hasta la primera carrera, en marzo o abril, me empieza a enganchar, las dudas y preguntas desaparecen. De ahí hasta septiembre soy un autómata disfrutando como un enano del desarrollo de la película. A partir de septiembre trato de alargar la película lo máximo posible a pesar de que sé cómo y dónde va a acabar realmente.
Y siempre estoy convencido de que no puede haber película mejor para mi, de que tan sólo necesito esto. Entrenar y aprender sobre entrenamiento, mejorar, competir, viajar, conocer carreras, lugares, aficiones, vivir momentos indescriptibles y conocer personas increíbles con las que compartir todo esto.
Así que estoy listo para entrar en mi sala de cine, seguro que en cuanto me de cuenta estoy con el neopreno puesto en el primer triatlón del año.
Dicen, que a veces, hay que hacer lo que se siente, y no lo que se piensa.
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